Eduardo Sapene El Theja
Le podrán arrancar unas paredes y un piso pero jamás su brillo y su talento

Este domingo bajó el telón por última vez para el grupo Theja en la que fue su casa por cerca de dos décadas el Teatro Alberto de Paz y Mateos. El Theja creación de José Simón Escalona, hombre de las artes y de la cultura, y de otros artistas de innegable trayectoria sobre las tablas entre ellos las talentosas hermanas de Escalona.

Otro artero manotón del régimen forajido a la cultura venezolana. El apropiarse de lo que no es de ellos es característica poco admirable de quienes dicen ser los nuevos hombres del siglo XXI. Un atajo de forajidos, frustrados y resentidos, que no tienen otro sentimiento más vil que la envidia. Envidian, sí, todo lo que otros venezolanos han logrado a punta de trabajo y sacrificios.

Al Theja le podrán arrancar de un sopetón unas paredes, un techo y un piso pero lo que no le podrán arrebatar jamás es su brillo y su talento. Porque el Theja no desaparece. Está temporalmente sin sede.

Similar a la arbitrariedad que se cometió con RCTV hace ya casi tres años el grupo teatral que fue despojado de su comodato volverá desde las cenizas de la ignominia como la poderosa y mítica leyenda del Ave Fénix. Como venezolano, como periodista y como amante de las artes aprovecho estas cortas líneas para protestar ese acto de villanía y oponerme a esta grotesca forma de mandar perjudicando a los que hacen país para colocar caprichosamente a un ejército de sus conmilotones para que destruyan patria.

Dios quiera que la misión de algún alcalde de la región capital sea la de proponerse la creación de una nueva sede para El Theja y sus obras de prestigio internacional. Así se estaría reivindicando al mundo cultural venezolano y limpiando la afrenta a los compatriotas que creemos en un mundo libre y con espacios para todos. Larga y democrática vida para El Grupo Theja.